Saber quién iba a ser mi familia de acogida durante aquel año fue un momento increíble lleno de emociones positivas. 

Desde el momento en el que empezamos hablar, tanto por mensaje como por Skype, supe que eran personas maravillosas y me iban a tratar como una más de su familia. Y así fue. No puedo estar más agradecida, han sido un gran apoyo para mí. Incluso ahora que estoy de vuelta en España, no dejan de recordarme que las puertas de su casa están abiertas tanto para mí como para mi familia.

Es cierto que no todo es perfecto. Siempre va a haber pequeñas discusiones, pero de eso se trata la convivencia.

Mi host family:

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